El Gobierno de Jalisco puso en marcha una estrategia para recuperar la confianza de los turistas y revertir la caída en la actividad turística, luego de que los hechos violentos registrados tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, afectaran la percepción de seguridad en el estado.
La disminución ya se refleja en la ocupación hotelera. Durante el primer semestre de 2026, Jalisco registró una ocupación promedio de 53.5 por ciento, frente al 58.2 por ciento alcanzado en el mismo periodo de 2025.
El impacto fue todavía mayor en Puerto Vallarta, uno de los principales destinos turísticos de la entidad. Su ocupación hotelera pasó de 75.4 a 65.6 por ciento en el mismo periodo, una caída de 9.8 puntos porcentuales.
Ante este escenario, la administración de Pablo Lemus apuesta por una importante modernización de la seguridad estatal. El proyecto contempla una inversión de mil millones de pesos durante seis años para renovar el C5, incorporando inteligencia artificial, videovigilancia y herramientas para anticipar posibles riesgos.
Entre las nuevas tecnologías se contempla la instalación de 2 mil 448 cámaras, 459 puntos de lectura de placas y ocho arcos carreteros, además de sistemas capaces de identificar vehículos y motocicletas, reconocimiento facial y herramientas de análisis de grandes cantidades de información.
El proyecto también incluye una nueva red de comunicación que permitirá mejorar la coordinación entre corporaciones estatales, municipales y federales en los 125 municipios de Jalisco.
Las autoridades buscan que la infraestructura no solamente sirva para responder ante situaciones de emergencia, sino que contribuya a recuperar la percepción de seguridad entre visitantes nacionales y extranjeros.
El Mundial de 2026 representó una prueba para las nuevas herramientas de seguridad, pero el reto para Jalisco será mantener su funcionamiento durante todo el año y conseguir que destinos como Puerto Vallarta y Guadalajara vuelvan a atraer a más visitantes.
Con estas acciones, el gobierno estatal pretende demostrar que la inversión en seguridad, tecnología, movilidad e infraestructura puede ayudar a recuperar el turismo que se vio afectado por la violencia y fortalecer nuevamente la imagen de Jalisco como destino turístico.






