Crisis por agua sucia abre nuevo frente para el Gobierno de Jalisco previo al Mundial

La crisis por el suministro de agua contaminada en la zona metropolitana de Guadalajara se ha convertido en un nuevo desafío para el Gobierno de Jalisco, justo en la antesala del Mundial de futbol 2026.

Desde hace semanas, habitantes de diversas colonias han denunciado que el agua que reciben en sus hogares presenta mal olor, coloración turbia y suciedad, lo que ha generado preocupación por posibles afectaciones a la salud.

Las quejas ciudadanas han derivado en protestas y exigencias de solución inmediata, ante la falta de información clara por parte del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa), organismo encargado del suministro.

El problema ha sido atribuido a factores como el deterioro de la infraestructura hidráulica —en algunos casos con más de 70 años de antigüedad—, así como a la contaminación de fuentes como el Río Santiago.

Ante la presión social, el gobierno estatal destituyó al titular del Siapa, luego de que reconociera limitaciones para atender la situación, lo que intensificó las críticas hacia las autoridades.

Además, especialistas y organizaciones advierten que esta crisis tiene raíces estructurales relacionadas con décadas de descuido, contaminación industrial y falta de inversión en infraestructura.

En este contexto, el gobierno de Jalisco ha solicitado apoyo federal para impulsar obras hidráulicas y mejorar el sistema de abastecimiento; sin embargo, persiste el escepticismo ciudadano sobre la eficacia de estas medidas.

La problemática se suma a otros conflictos sociales y de seguridad en la entidad, lo que coloca a las autoridades bajo presión en un momento clave, debido a que Guadalajara será una de las sedes del Mundial 2026.

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Redacción
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