El estado de Jalisco vivió un drástico aumento en la localización de víctimas en fosas clandestinas durante 2025, revirtiendo la tendencia a la baja observada en años recientes. De enero a noviembre de 2025, las autoridades y colectivos localizaron 238 cuerpos distribuidos en 52 fosas, cifra que supera ampliamente los 121 cuerpos encontrados en todo 2024, cuando se registraron solo 21 sitios de enterramientos ilegales.
Este incremento representa casi el doble de víctimas recuperadas año contra año, un hecho que ha encendido las alarmas entre organizaciones de derechos humanos y grupos de búsqueda de personas desaparecidas. La detección de fosas clandestinas y exhumación de restos humanos continúa siendo una labor compleja y dolorosa, donde la participación de colectivos de madres y familiares de desaparecidos sigue siendo clave en muchos hallazgos.
Los hallazgos no solo reflejan un aumento en el número de cuerpos, sino también el persistente problema de desapariciones y violencia no resuelta en varias zonas del estado, especialmente en áreas urbanas y periurbanas de la Zona Metropolitana de Guadalajara, donde varios predios han sido intervenidos por autoridades y colectivos de búsqueda.
Las cifras generan preocupación sobre el avance real de la crisis de desaparecidos en Jalisco, una entidad que también ha figurado entre las más afectadas en términos de desapariciones registradas a nivel nacional. La búsqueda y recuperación de restos humanos, así como su identificación, son procesos que demandan esfuerzos constantes tanto de las fiscalías como de las familias afectadas.
Este notable incremento de víctimas halladas en fosas clandestinas pone de manifiesto los desafíos que aún enfrenta el estado en materia de seguridad y justicia, y subraya la necesidad de fortalecer las estrategias de localización, atención a familias y desmantelamiento de los mecanismos que permiten este tipo de enterramientos ilegales.






